martes, 2 de mayo de 2017



La vocación docente de
Carmen María de Pérez
Aníbal Palacios B.

La llegada de Carmen María de Pérez a la hacienda El Ingenio en 1932 puede considerarse un acto providencial para los humildes habitantes de un populoso sector que se extendía desde Las Barrancas hasta Zamurito y desde Perque hasta El Palmar. Lo que se conoce como el sentido histórico de la oportunidad se hizo presente en la persona de esta paradigmática mujer devenida en docente por vocación, principios, abnegación y convicción para dar cobijo en su casa a cientos de niños y adolescentes cuya educación hubiese sido difícil y en muchos casos exigua, sin su fortuita presencia. Tal fue la determinante labor educadora de nuestro personaje, quien representó para los educandos de esta comunidad rural lo que Juan José Fermín y Belén Blanco para los habitaban el centro urbano guatireño.

Carmen María de Pérez


Carmen María Flores nació en Guarenas el 7 de mayo de 1904. Se casó con el agricultor guatireño Manuel Ramón Pérez en 1932 y estableció su hogar en el sector conocido como Puesto Escondido, en El Ingenio, cerca de donde hoy se ubica el estadio de Corpoelec. Madre de nueve hijos: Domingo, Manuel, Virgilio, Vicente, Julián, Santiago, Gregoria, Ramón y Antonio, Carmen María Flores de Pérez, con una excelente educación acorde con los parámetros de la época, pronto advierte la presencia de una numerosa muchachada carente de formación escolar por lo lejano que estaban los planteles educativos del pueblo, y decide establecer una colegio bajo la modalidad de pago; es decir, de carácter privado. La iniciativa se convirtió en un rotundo éxito académico… y un absoluto fracaso económico. Pese a su módica cuota de un real (0,50 bolívares) mensual, eran muchas las familias que no estaban en capacidad de mantenerse al día con sus pagos. Sin embargo Carmen María no se amilanó ante este inconveniente y continuó con su labor social y académica con tal empeño que logró motivar al administrador de la Hacienda Jesús (Don Chuchú) García Tellechea, quien decidió financiar la escuela, consciente de la importancia que tenía la educación de los hijos de sus trabajadores. Es

La familia

pertinente señalar que en su época de mayor esplendor la hacienda El Ingenio llegó a generar más de dos mil empleos directos a través de sus cultivos de caña, café y naranjas, y su producción de azúcar, papelón, leche y quesos. En Perque había otra escuela pública exclusivamente para niñas en la que impartían clases Ana Rosa Aragort y Virginia D´Leau.

Como le dedicaba todo el día a sus educandos, Carmen contaba en casa con la ayuda de su ahijada Ramona, su sobrina Celsa, su esposo Manuel, sus padres Isabel María y Gerardo Flores y su suegra Carmela Pérez, quienes se encargaban de las tareas domésticas como atender el conuco, ordeñar las vacas, criar las gallinas, cocinar,  lavar la ropa en el rio, planchar, etc. Este apoyo  solidario fue muy significativo para el éxito de su gestión.

La escuela
La educación aunque mixta era en aulas separadas, niñas y niños, como se acostumbraba en la época. La escuela tenía por nombre Padre Istúriz, en honor a José María Istúriz, cura vitalicio de Guatire y el más emblemático de los párrocos de la localidad, quien ejerció sus labores litúrgicas entre 1861 y 1904. La sede era el propio hogar de Carmen María en Puesto Escondido y las clases todo el día, por lo cual quienes vivían más retirados llevaban su comida para el almuerzo. Los niños se sentaban en bancos de madera sin respaldo aunque algunos alumnos llevaban sillas, relativamente más cómodas. En la ansiada hora del descanso de mediodía, los niños almorzaban en los pasillos de la casa y luego se entretenían en los alrededores con los tradicionales juegos de  trompo, metras, gurrufío, el ladrón librado, el escondido y béisbol. La ere y los saltos de cuerdas era los favoritos de las damas. Aunque el rio Guatire estaba a escasos metros de allí, no era una visita particularmente atractiva tanto porque no era novedoso para ellos, como porque la maestra sencillamente no se los permitía. Carmen María de Pérez ejerció su labor docente por más de 20 años, por lo que podemos afirmar que todo niño nacido en El Ingenio, Las Barrancas, El Palmar, Perque, Zamurito y zonas adyacentes entre 1925 y 1945 fue alumno suyo, lo cual ya es mucho decir. De afable pero severo carácter, a las clases de Carmen María acudían todos los infantes y preadolescentes carentes de formación escolar con un entusiasmo inusual; quizás porque así se libraban de las duras tareas de cualquier hogar rural, pero básicamente porque la maestra sabía motivar (y no sólo con el persuasivo látigo) a sus alumnos, con cantos, amenas narraciones y prácticos consejos; para sus alumnos se trataba de clases muy divertidas.

Herramientas pedagógicas
Mujer de mucha paciencia, Carmen María enseñaba a leer y escribir alumno por alumno; allí, pegada a cada uno de ellos, porque el proceso de enseñanza en buena medida era individual; pocas veces utilizaba el pizarrón. Las clases de Geografía e Historia patria si eran de carácter colectivo y su fuerte voz se proyectaba fácilmente hacia ambas aulas. Los alumnos de la maestra Carmen recibían además clases de aritmética, lenguaje, dibujo, caligrafía, urbanidad, tejido y bordado en tambor y bastidor, esto último para las damas. El texto básico de enseñanza era el Libro Mantilla, clásico método de lecto-escritura basado en el deletreo de sílabas. Luego de aprender a escribir, era necesario hacerlo bien, y para ello estaban los métodos de caligrafía y ortografía. Otro instrumento didáctico importante fue el Manual de Carreño. Por aquel entonces los buenos modales formaban parte integral y fundamental de la educación de niños y jóvenes. Carmen María complementaba la educación recibida en casa con este libro de obligada lectura en todas las escuelas iberoamericanas. A su vez Carmen amenizaba las clases con la lectura de los Cuentos de Calleja, de Saturnino Calleja, prolífico escritor y editor español dedicado a los textos escolares, de los cuales aún se conserva El médico ambicioso. El catecismo era otra enseñanza propia de la niñez, y Carmen María a su vez fue catequista de todos sus alumnos, a quienes preparaba para la Primera Comunión; actividad que en el centro urbano realizaba Eva Miranda.
Carmen María tenía una gran capacidad orientadora y mucha paciencia, pero además, por si acaso, también contaba con un látigo para disuadir inadecuados comportamientos sobre todo en el alumnado masculino. No faltaron testimonios sobre la certera puntería de la maestra al momento de alcanzar al alumno infractor en medio de tantos otros que acataban las normas. Se adelantó unas tres décadas en el uso de la música como herramienta pedagógica; así, ella componía sus propias canciones didácticas orientadas a la enseñanza de las tablas de multiplicar, por ejemplo, como indicación del término de una materia para entrar en otra y para dar por culminada la jornada. La memoria de Ramón, su hijo, preservó una de esas canciones cuya partitura transcribió su nieta y forma parte de la presente crónica. Se trataba de canciones muy pegajosas compuestas por ella, lo cual facilitaba la enseñanza, lograba una clase divertidas y estimulaba la asistencia.

La despedida

Jesús (Don Chuchú) Garcia Tellechea era el administrador de las haciendas El Palmar, El Ingenio, Perque y Zamurito, pero estas pertenecían a varios socios que en el año 1952 deciden finalizar el consorcio. Así, cada una de esas haciendas comenzó a operar individualmente y con los criterios personales de cada quien. El esplendor de lo que se conocía como El Ingenio, comenzó a deteriorarse y las familias asentadas en el sector se vieron obligadas a emigrar al verse desplazados como trabajadores por las nuevas contrataciones de personal. La mayoría de las familias construyeron sus nuevas viviendas en terrenos ubicados en lo que hoy conocemos como Barrio Arriba y Plaza que el mismo Don Chucho les había donado. Otros habían comprado viviendas en sectores más céntricos; la familia Pérez-Flores  tenía una casa en la calle 19 de Abril y se mudaron en el año 1953. Así, no por voluntad propia sino por fuerza del destino, Carmen María de Pérez cesó sus labores docentes tras 20 años de ejercicio. Por lo demás, el pueblo contaba con una moderna instalación educativa recién inaugurada, el Grupo Escolar Elías Calixto Pompa,  y Carmen pudo considerar que ya sus servicios
Gregoria Perez
docentes no eran tan necesarios, pero su huella, su decisiva influencia en una comunidad y su innovador estilo pedagógico nunca podrán ser olvidados o negados; Carmen María de Pérez supo ganarse, sin proponérselo, unas cuantas y destacadas páginas en nuestra historia aldeana, por lo trascendente de su labor en el momento y lugar preciso que se requirieron.
Carmen María no legó a sus hijos bienes de fortuna porque nunca los tuvo; pero muchos de sus hijos y nietos heredaron la pasión por la docencia con la responsabilidad y el compromiso social que ella le imprimió. Parecía natural rendirle un homenaje en forma de epónimo al colegio ubicado en la avenida Dr. Ramón Alfonso Blanco, cuyos alumnos deben sentir el orgullo de formarse en una institución que honra a Carmen María de Pérez, y a su vez su cuerpo docente y administrativo sentir el compromiso que ello implica. Carmen María de Pérez murió en Guatire el 26 de septiembre de 1988; tenía 84 años…

Testimonios
Recientemente un grupo de sus alumnos brindaron un testimonio de significativo valor histórico que reflejan la importancia de la labor didáctica de Carmen María de Pérez:
Dolores Moreno: “La mayoría de sus alumnos egresábamos con un alto grado de instrucción debido a que sus métodos de enseñanza era muy completo”
Rosa Olivo: “No utilizábamos uniforme. La maestra siempre mantenía el salón en perfecto orden, inculcándonos la responsabilidad, puntualidad y el por qué de la asistencia diaria”.
Leonor Machado: “Utilizaba el libro Mantilla. Me enseñó a leer, escribir, geografía, historia, a bordar, tejer, moral y cívica… Las niñas las sentaba separadas de los varones. La maestra era muy estricta”.
Rosalía Blanco
Pedro Terán Quintero: “Fui alumno de Carmen María de Pérez de 1938 a 1940.  Leía en voz alta… Iba a la escuela de lunes a sábado; este último medio día. Comencé pagando un real (Bs. 0,50), luego lo pagaba la Hacienda. Nos sentábamos por hileras de bancos, clasificados en 1er, 2do y 3er grado”
Rosalía Machado: “Estudiaron muchos niños que vivían en El Ingenio. Usaba un mandador para las niñas y para los niños un cuero de ganado; es decir, era muy estricta. Todos los días debíamos llevar la tarea”.
Antero José Ordaz: “La maestra era muy estricta en cuanto a conducta, responsabilidad, aseo, puntualidad y asistencia”.
María Aracelis Rengifo: “Recibí clases en el año 1952… Me dictó clases de matemáticas, lectura, caligrafía, bordado, moral y cívica y tejido. Preparó a varios niños de la Hacienda paras la primera comunión”.

Felicia Antonia Cruz: “”Llevaba mi comida a la escuela… Si nos preguntaba y respondíamos bien nos subía de banco hasta llegar al primero…Utilizaba un solo cuaderno para todas las materias, éste costaba una locha y un lápiz costaba un centavo. Los exámenes eran orales”
María Leonidas Blanco: “Recibí clases en 1935…Nos dictaba clases de aritmética, geografía, historia, castellano, bordado tejido punto de cruz, rejilla y bastidor. Nos preparaba para la primera comunión… Su sistema de enseñanza era muy estricto”.
Luis Felipe Rondón: “Había bancos y muchos llevaban su silla… Los turnos eran de 7 a 12 y de 1pm. a 4 pm. El recreo era de 30 minutos… Mientras estudiábamos en el salón, hacía sus labores”.
Vicenta Rivas
María Eugenia Tovar de Rondón: “Recibí clases de matemáticas, geografía, aritmética, historia, bordado, tejido, bordado en sombra, en almohadilla, en bastidor, catecismo… Cada quien llevaba su almuerzo. Me sacaba de clases porque yo me reía mucho y me jalaba por las orejas. Era muy estricta y enseñaba mucho. La hora de salida era diferente según el comportamiento de cada grupo”.
Aura María Cruz Barrios: “No tenía ayudante. Era una maestra de las buenas, fue maestra de muchas personas hoy grandes profesionales. La maestra era muy rígida. Todos leíamos en voz alta”.
Juan Terán: “Tenía un sistema de enseñanza muy diferente al actual. En los cuadernos nos colocaba la nota. Carmen María de Pérez enseñaba mejor que muchas maestras de hoy. Aprendí a realizar porcentajes y bases para terreno”.
Lucila Ramírez: “Me preparaba en lectura, tejido, matemática, geografía y nos afianzaba la caligrafía. Estaba todo el día en la escuela. Primero aprendí a escribir con lápiz y luego con tinta (plumilla). Gracias a los estudios realizados con la maestra Carmen ingresé directamente en 2do grado después de haber realizado un examen en la escuela del pueblo (Elías Calixto Pompa)”.

Sus alumnos
Nicolasa Delgado

Algunos de los alumnos de Carmen María de Pérez que conserva la memoria de quienes nos aportaron información fueron: Aciclo Cruz Barrios, Adela Blanco, Agustín Blanco, Agustín Sánchez, , Aida Muñoz Ramírez, Alberto Ramírez, Alejandrina Cruz Barrios, Alejandro (Verano) Cruz Barrios, Alejandro Ibarra, Alejandro Ramos, Andrés Mijares, Ángel Martínez, Ángel Rosendo Quintero, Angelina Ramírez, Antero José Ordaz, Armando Muñoz Ramírez, Armando Reverón, Aura Blanco Paredes, Aura María Cruz Barrios, Benito Blanco, Braulio Muñoz Ramírez, Cándida Urrutia, Carlos Pérez, Carmen Esteban (Camejo) Olivo, Carmen (Mamina) Regalado, Cerza Flores, Cesar López. Claudina Vaamonde, Consuelo Blanco Paredes, Cruz Miguel Blanco, Dolores (Lola) Moreno, Domingo Rengifo, Eloín Acuña, Eloísa Córdova, Elsa Josefina Castillo, Emilia Moreno, Epifanio López, Ernesto Arteaga, Eugenia Tovar de Rondón, Eulalio Cruz Barrios, Evencio Castillo, Felicia Cruz Barrios, Felicia Rengifo, Félix Ramón Díaz, Fermín Blanco Paredes, Francisco (Trapiche) Cruz, Francisco González, Francisco Jaén, Germán Caldera, Gonzalo Quintero, Gregoria Pérez, Gumersindo Inojosa, Gustavo Lugo, Humberto Cruz, Inginio
Lucrecia Quinteto
González, Jacinto Cruz Barrios, Jesús (Chuchito) Martínez, Jesús Córdova, Jesús María
Blanco Paredes, Juan Herrera, Juan Ordaz, Juan Quintero, Juan Terán, Julia Blanco, Julián Pérez, Leonor Machado, Lucila Ramírez, Lucrecia Blanco, Lucrecia Quintero, Luis Blanco, Luis Felipe Carballo, Luis Felipe Rondón, Luis Ibarra, Luis Rondón Muñoz, Luis Rondón Tovar, Manuel H. Pérez, Manuel Jacinto Cruz, Manuel Jesús Díaz ,Manuel Segundo (Manolo) Quintero, Manuel Vicente Lara, Marcelino Blanco, Marcelino Ordaz, Marcelino Sánchez, María Aracelis Rengifo, María Blanco de Urbina, María Leonidas Blanco de Cruz, Marina Urrutia, Marta Muñoz Ramírez, Marta Ramírez, Melecio Ibarra Gutiérrez, Melecio Romero Blanco, Mercedes Jaén, Nemecia Urrutia, Nicolasa Delgado, Obdulio Rengifo, Omaira Díaz Urrutia, Pablita Blanco, Pablo Martínez, Pablo Ramírez, Pedro Blanco, Pedro Cardozo, Pedro González, Pedro Rondón Tovar, Pedro Terán Quintero, Petra Luisa Blanco, Pío Sánchez, Polo Reverón, Priscila Ramírez, Quisimodo Rengifo,
Rosario Quintero
Rafael (Canelo) Tovar, Rafael Blanco, Rafael Eustacio Cruz, Rafael (Paleta) Muñoz Ramírez, Ramón Pérez, Raúl Lara, Rosa Antonia Olivo, Rosa Blanco, Rosa Urrutia, Rosalía Blanco, Rosalía Machado de Arteaga, Rosarito Quintero, Salvador González, Santiago Pérez, Santiago Rondón, Sergio Muñoz Ramírez, Sersemila Flores, Silvino Armas, Simón Quintero, Tarsicia Ramírez, Teodoro Crespo, Teodoro Romero Blanco, Teresa Moreno, Tirso Flores, Toribio Romero Blanco, Trino Rengifo, Tula Blanco de Ibarra, Vicente Caraballo, Vicente Emilio Pérez, Vicente Machado, Vicenta Ribas y Yolanda González


 

























jueves, 27 de abril de 2017


CEMAG: Crónica de un atropello gubernamental
Aníbal Palacios B.

 La fortaleza de una institución se cimienta sobre la responsabilidad, la constancia, la credibilidad y el efectivo compromiso social labrado a través del tiempo, y el CEMAG, próximo a cumplir 50 años, es hoy por hoy –junto con el CEA- una de las instituciones más sólidas y de mayor prestigio en la comunidad zamorana. Es una especie de axioma, por tanto no necesita ser demostrado, sin embargo, el pasado 11 de febrero de 2017, la comunidad zamorana puso en evidencia esa fortaleza cuando envolvió al CEMAG en un manto de protección ante el atropello de la alcaldesa del Municipio Zamora quien pretendió desalojar a la Institución de su propia sede, con la arbitrariedad, la arrogancia y el desafuero que otorga el poder político mal ejercido.
 

El pasado jueves 9 de febrero del año en curso, aproximadamente a las 9 de la mañana, un vehículo de la Policía Nacional Bolivariana, con tres funcionarios, bloqueó la entrada del Centro Excursionista Manuel Ángel González (CEMAG). Intrigado, Oscar Muñoz, presidente de esta organización civil, preguntó qué ocurría y un agente policial respondió que esperaban a un funcionario de la Alcaldía. Media después Muñoz insistió en saber qué pasaba y les solicitó que se retirasen de la entrada ya que la obstaculizaban. El conductor consultó y movilizó el vehículo un par de metros, luego se marcharon. A la 1:00 pm, ya no fue un vehículo policial sino seis y no se quedaron en la entrada sino que irrumpieron en el estacionamiento con la coctelera encendida en su techo aunque sin la intemperancia de las sirenas; no hacía falta. Esta vez eran dieciocho los policías que salieron de sus unidades y nuevamente Oscar Muñoz, esta vez visiblemente preocupado, volvió a preguntar qué estaba ocurriendo. Un oficial le respondió que esperaban a un representante de la Alcaldía que vendría a conversar al respecto, y comenzaron a fotografiar el perímetro. Diez minutos más tarde llega una persona y se reúne con los efectivos policiales, Muñoz se acerca, se identifica y le exige explicaciones sobre la presencia intempestiva de la policía en las instalaciones del CEMAG. El funcionario se identificó como asistente del Síndico Procurador Municipal y señaló que se había firmado un decreto que suprimía el comodato del CEMAG y se entregaban las instalaciones a la Policía Nacional Bolivariana. Oscar Muñoz le informa que esta edificación pertenece a la Gobernación de Miranda y no a la Alcaldía de Zamora. El funcionario duda ante una situación que aparentemente desconocía y expone que de cualquier manera había tres escenarios para resolver este inconveniente: 1) Compartir la sede con la Policía. 2) Buscar otra sede al CEMAG para que el cuerpo policial ocupe totalmente el lugar. 3) Ubicar a la Policía en otra sede. Los funcionarios policiales, en una actitud más conciliadora decidieron retirarse del lugar. Seguidamente, y con mucho acierto, Oscar Muñoz prendió la alarma y declaró al CEMAG en emergencia.

El efecto Bacon o la Teoría de los seis grados
A las cinco de la tarde Oscar Kahara Villanueva publicó una nota en el Facebook de la institución (Más de 1400 seguidores). Denunciaba el acoso por parte de la Alcaldía y lanzaba un SOS a la comunidad zamorana. ¡Inundó las redes! La información se propagó de inmediato como uno de esos incendios forestales que suele apagar el CEMAG, sin participación de la Alcaldía, por cierto. Twitter, Facebook, Instagram, Periscope y cuanta red social exista por allí sirvió de vaso comunicante y en cuestión de pocas horas miles de ciudadanos e instituciones de todo el país se solidarizaban con el CEMAG. Existe una teoría conocida como de Los Seis Grados (o efecto Kevin Bacon) que señala, a grandes rasgos,  que cada persona conoce por lo menos a seis más, por lo cual si se difunde un mensaje en un universo de cien personas y estos se comunican con sus amigos, diez mil recibirán la información. Internet y las redes sociales sólo agilizan el proceso. Si alguien dudaba de su validez el CEMAG demostró su certeza. Paralelamente Oscar Muñoz se movía en otros escenarios; se comunicó telefónicamente con Miguel Benavides y José Manuel Milano para informarles del problema y ambos mostraron sorpresa y preocupación. Prometieron interceder  en busca de una solución al conflicto. Otros amigos del CEMAG elevaron el problema a otras instancias y conversaron con el concejal Cruz Ortiz y con Aurora Morales, Presidente de la Asamblea Legislativa del Estado Miranda, una vez le explicaron qué representa la institución, la diputada prometió que investigaría sobre la situación y comunicaría  su respuesta.
El día viernes, a las 11 de la mañana seis vehículos policiales irrumpen nuevamente en la sede del CEMAG; Oscar Muñoz invita a los funcionarios a conversar en la Oficina, cinco de ellos entran, indican que esperan a la alcaldesa, quien llegó media hora más tarde. “Bienvenidos a su sede” es su altanero saludo tomando en cuenta que estaba en casa ajena. Explica que requiere el espacio para un contingente de treinta o cuarenta policías que conformarán un cuadrante de seguridad en la zona. No vino a dialogar sino a imponer su decisión. Oscar Muñoz y Yolanda Crespo intentan explicarle que su actitud es un atropello a la institución y el CEMAG rechaza su arbitrariedad. Los ánimos se exaltan, la alcaldesa se altera y dice que no hablará más porque va a rescindir el comodato y llamar a la Guardia Nacional para que tome las instalaciones y se las entregue a la Policía Nacional; “esto queda expropiado”, finaliza. Encolerizada, abandona la sala y al salir observa que David García llega al lugar. La Alcaldesa, al verlo, retorna a la Oficina, comienza a tomar fotografías a los presentes  y grita  golpeteando la pared con su mano: “…vayan buscando sus documentos de esto…la Guardia vendrá hoy mismo”.


A todas estas, el conflicto ya es vox populi y de las redes sociales pasa a la calle, la gente comienza a llegar a la sede a expresar su solidaridad. Ex miembros de la institución, Grupos Scout, Voluntarios de Defensa Civil, Bomberos, ONG ambientalistas, estudiantes  de Escuelas, Liceos, Institutos Universitarios a quienes el CEMAG ha asesorado en sus tareas y tesis de grado, organizaciones culturales, sociales, deportivas, vecinales y políticas, todos se acercan y manifiestan su perplejidad ante lo que está ocurriendo y ofrecen su apoyo incondicional, de la tertulia surge la idea de convocar una Asamblea Popular para el día siguiente, sábado 11, a las 4 de la tarde y se procede a informar a la comunidad a través de las redes sociales. Pese a la premura la asistencia fue masiva, y entre los acuerdos resaltantes estuvo la del concejal Alexander Pertuz de solicitar en la próxima Sesión del Concejo  Municipal que el CEMAG fuese declarado Patrimonio cultural y ambiental del Municipio Zamora.

La politización de los problemas sociales
La presencia de los concejales y otros dirigentes políticos llevó a algunos funcionarios de la Alcaldía a expresar que el CEMAG había politizado el conflicto cuando es exactamente lo contrario.  David García, por ejemplo, es representante del Gobernador en el Municipio y era su deber conocer qué estaba ocurriendo con una instalación que pertenece a la gobernación, tan simple como eso. De un tiempo a esta parte los funcionarios gubernamentales, de todo nivel, se han dedicado a politizar los problemas de las comunidades en lugar de enfrentarlos y solucionarlos. Esta actitud genera unas consecuencias distintas a las que buscan porque pierden espacios sociales al no dar respuesta a las contrariedades que sufre la población. El conflicto en sí es político por cuanto la alcaldesa se ampara en unas prerrogativas políticas circunstanciales y abusa de ellas. Cuando el CEMAG contacta con dirigentes como José Manuel Milano, Miguel Benavides, Cruz Ortiz y Aurora Morales, está buscando una solución política al conflicto, claro que sí, pero dentro de la esfera gubernamental, conscientes de que en la actitud de la alcaldesa no había espacios para el diálogo. Y es la disposición de la diputada Morales y el concejal Ortiz lo que pone freno al atropello. Los demás apoyos políticos vinieron después, por sí solos, y son pertinentes, por lo demás. En la solución de la crisis, entonces, hubo un componente político formado en parte por los dirigentes gubernamentales, hay que admitirlo. Sin ponerse de acuerdo, cada cual por su lado y a su manera, dirigentes de uno y otro lado se unieron a la comunidad cemagtica en la búsqueda de soluciones, y en tiempo perentorio; el resto lo hizo la comunidad entera que enfrentó y rechazó el comportamiento ilegal, abusivo y arbitrario de la alcaldesa. Es pertinente destacar que si bien el despliegue policial era intimidante por su dimensión, la actitud de los funcionarios siempre fue respetuosa hacia la institución.

Patrimonio cultural
Por iniciativa de Alexander Pertuz, en la Sesión de Cámara del 14 de febrero de 2017 los concejales declararon al Centro Excursionista Manuel Ángel González (CEMAG), y sus instalaciones,  Patrimonio Cultural y Ambiental del Municipio Zamora. En un emotivo acto en el que intervinieron todos los ediles hubo a su vez el Derecho de Palabra de Luis Martínez, expresidente del CEMAG, y Mariana Ereipa, periodista y destacada ambientalista aldeana quien en un conmovedor discurso expresó: “Venimos con el corazón en la mano para solicitar que detengan este atropello”… Su emotividad hizo lagrimear algunos ojos y los aplausos del público asistente más que a sus palabras agradecían el inmenso, tierno, sensible y estremecedor componente sentimental que su cuerpo entero reflejaba al hablar. Gracias Mariana.

 
Apoyo institucional
Además de los cientos de personas que individualmente se acercaron a la sede a expresar su sólido respaldo a la institución y las miles que lo hicieron a través de las redes sociales, el CEMAG ha recibido el incondicional apoyo de instituciones como el CEA, a quien consideramos nuestro hermano mayor, Ecosendero, las Niñas que Siembran, Parroquia Católica Beato Manuel Domingo y Sol de la Urbanización la Rosa, Biblioteca Don Luis y Misia Virginia, Artegua, la Fundación Ambiental Amigos del Camino la Red de Patrimonio Cultural del Estado Miranda y la Asociación de Vecinos de La Campiña, entre tantas. Por esta razón no extrañamos la ausencia de los dirigentes de ASOPUEBLO, pero dado el respeto y la consideración que una vez le tuvimos nos hubiese gustado verlos allí, apoyando al CEMAG en su lucha contra el atropello del cual era víctima. Seguro estamos de que en otra época, y en las mismas circunstancias, se hubiesen solidarizado activamente con la institución, pero los tiempos cambian, y algunas organizaciones también, y eso lo respetamos.

 

jueves, 6 de abril de 2017



La leyenda del Nazareno de Guatire
Aníbal Palacios B.

Un inusitado interés despertó en la población guatireña los actos conmemorativos de la Semana Santa de 2005 motivado a que después de 144 años volvió a verse la cabeza del Nazareno que alarmó a la bucólica aldea guatireña en el año 1873 y que, a falta de crónicas escritas, generó una leyenda en la cual se tejió una misma versión del suceso pero con diferentes protagonistas.

Conocíamos un lejano y difuso cuento de abuelos que narraba un hecho ocurrido en la iglesia Santa Cruz de Pacairigua, pero por inverosímil no le dábamos mayor crédito. Parecía una de tantas narraciones propias de Julio Lezama un personaje nacido en Las dos Quebradas (Araira) a principios del siglo XX a quien llamaban “el hombre más embustero del mundo” por su facilidad para inventar amenas y estrambóticas fábulas que nadie creía pero que a todos gustaba. Así que cuando Margarita Centeno me invitó a narrar esta leyenda le expliqué lo poco que me gustaba escribir sobre temas que no podían sostenerse documentalmente, y esos hechos tenían mucho mito y escasa veracidad.
-¿Cómo que escasa veracidad?, ¡la historia es real!- respondió enfática. Por mucho tiempo yo tuve la cabeza del Nazareno en la esquina de esta sala. Le diré a Esther María que hable contigo y te explique lo ocurrido.

Se refería a Esther María Jaspe Espinoza, nieta de Baldomero Espinoza. Margarita ignoraba que Esther había fallecido pocos días antes de nuestra conversación y había solicitado la cremación y que sus cenizas reposaran en la capilla del Nazareno de Guatire. Tres días más tarde Gustavo y Luis Tortabú, hijos de Esther, se presentaron en la sede del CEA donde casualmente ese día había una reunión de la Academia de la Historia de Guatire; conversamos sobre la petición de su madre y les expliqué si se exhibía la cabeza del Nazareno durante la Semana Santa podía convenir con los directivos de la Sociedad Sostenedora del Culto del Divino Maestro que satisficieran  los deseos Esther María Jaspe Espinoza, y así ocurrió
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Leyenda y realidad
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la leyenda, en una de sus acepciones, como la relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos, mientras otros diccionarios definen el término como la narración de sucesos fabulosos o imaginarios, generalmente basados en un hecho real; y eso es precisamente lo que rodea lo acaecido en Guatire en el año 1873. Se dice que durante la Semana Santa, al momento de bautizar la nueva figura del Nazareno (ceremonia acostumbrada cuando llegaba una nueva imagen al templo), entre sus padrinos estaba una pareja que vivía en concubinato, lo cual era desconocido por los vecinos. Esa relación de parejas hoy es muy común, pero en el siglo XIX no era aceptada por la sociedad. Otra versión señala que fue el Jefe Civil, tampoco casado con su pareja, quien se empecinó en tener el honor de apadrinar la imagen, pese a que era público y notorio el estatus de su relación, y nadie se atrevió a cuestionar su pretensión por tratarse de la Máxima Autoridad del pueblo; por entonces los Jefes Civiles mandaban de verdad. Para sazonar un poco esta última versión, logramos determinar que la Semana Santa de 1873 transcurrió entre el 6 de abril (Domingo de Ramos) y el 13 de abril (Domingo de Resurrección) y también que, ¿casualmente?, los registros públicos señalan que el general Silvestre Graterol asumió el cargo de Jefe Civil de Guatire a partir del 26 de abril de ese año; es decir, dos semanas después del Miércoles Santo. ¿Fue acaso destituido su predecesor por provocar una alteración del orden público? Debemos tener presente que eran momentos de guerras, levantamientos y revueltas que brotaban de manera silvestre por todo el país, y no había necesidad, ni era tolerado, que ningún funcionario público las provocara innecesariamente sólo por  satisfacer veleidades personales. .
 
Los sucesos
Dice la leyenda que en el momento de proceder al ritual del bautismo, El Nazareno observó que sus padrinos eran pecadores y ante el asombro levantó la cabeza, los ojos brotaron de sus párpados, sacó la lengua, su rostro se deformó y soltó la cruz, manifestando así su indignación ante el agravio. Ciertamente, el Nazareno de Guatire no sostiene con sus manos la cruz que carga. En ese momento los asistentes al acto huyeron despavoridos del recinto y contaron a quienes no estuvieron presentes lo que habían visto “con sus propios ojos". La tradición oral, a falta documentos, se encargaría de transmitir lo ocurrido de generación en generación

La crónica
La Sociedad Sostenedora del Culto del Divino Maestro se fundó el 11 de abril de 1868; su primer Presidente fue Julián García y entre sus miembros estaba el padre José María Istúriz, Tesorero de la misma y párroco de esta feligresía para el momento en el cual ocurrió esta historia. En el Libro de Acta de esta Sociedad  consta que el 3 de mayo de 1873, Baldomero Espinoza fue autorizado para trasladar a Caracas la imagen del Nazareno para sustituir la cabeza por otra semejante a la del Nazareno de San Pablo. En dicha Acta no se especifica cómo ni por qué se deformó la imagen. Otro elemento que se sumó a la polémica que generó este acontecimiento gira en torno a la propiedad de la imagen y a la relación de Baldomero Espinoza con la Sociedad. Se dice que Espinoza no era miembro de ella, y por su gesto de sufragar la nueva imagen fue nombrado Miembro Honorario. Esta designación consta en el Acta del 03/05/1873; es decir un mes luego de ocurridos los hechos que narramos. Pensamos que bien pudo ser miembro de la Sociedad y recibir tal honor; de hecho, poco tiempo después fue nombrado Vicepresidente y meses más tarde, por razones no explicadas en los libros, renunció al cargo y a su condición de Miembro Activo, más no a su categoría de Honorario.
En relación a la propiedad del Nazareno, la familia Espinoza-Jaspe, siempre ha señalado que perteneció a ellos. Era costumbre en la época que las imágenes eran propiedad de las familias, y algunas de ellas las donaban a la Iglesia o a las Sociedades. En la misma Acta que citamos del 03/05/1873 está explícitamente escrito que la imagen del Nazareno pertenecía a la Sociedad. No obstante, nos preguntamos ¿por qué Baldomero Espinoza conservó la cabeza original, una vez sustituida, y no la Sociedad? Tal vez los prejuicios propios de la época permitieron que la Sociedad no se interesase en ella.
¿Fue  originalmente suya la imagen? Es necesario acotar que el Nazareno estuvo por muchos años bajo la custodia de la Familia Espinoza, que por lo demás vivía justo frente a la iglesia. En el año 1928 se construyó la capilla del Nazareno, ubicada en la calle Miranda, en la esquina que conduce al sector conocido como Candilito, y la remozada imagen fue llevada de la sala del hogar de los Espinoza-Jaspe hasta la nueva sede. De la Sociedad del Divino Maestro se conoce su Reglamento, que data de 1891, que nos sirvió de base para nuestra investigación, pero se desconocen sus estatutos y su primer libro de Actas.

¿Casualidades o causalidades?
¿Es acaso casualidad que la Junta Directiva de la Sociedad del Divino Maestro de ese año 2005, a cuyo frente están Ángel Pereira, Rosana de Persis y Marianela Velásquez, haya exhibido la imagen del Nazareno en esta Semana Santa? Nuestra inquietud nace de la connotación que tiene la Conmemoración Pascual en este año 2005. Como es del conocimiento general, la Iglesia Católica celebra la resurrección del Señor el primer Domingo después de la primera luna llena que ocurre luego del equinoccio de primavera (marzo 21), y este año ocurre una confluencia poco común, que acontece tres o cuatro veces en un siglo: el Día de la Anunciación (25 de marzo) coincide con el Viernes Santo, el anuncio de la llegada de Jesús con el día de su pasión y muerte. La última vez que esto ocurrió fue en 1932; en el presente siglo se repetiría el acontecimiento en pasado año 2016 y luego volverá a suceder en  2089 y 2095.

¿Qué observó el público?
Explicamos la leyenda en referencia por la prensa local y anunciamos la exhibición de la cabeza del Nazareno en su capilla; esto generó  en la población  una gran expectativa por ver esa imagen. Para la gran mayoría era la primera vez que oían sobre la leyenda; algunos estaban al tanto de ella a través de sus padres y abuelos, pero jamás habían visto la cabeza puesto que de desconocía su existencia y por ende no se exhibía en público. Sólo algunas personas privilegiadas allegadas a las hermanas Edelmira y Esther Jaspe, nietas de Baldomero Espinoza, habían tenido oportunidad de observarla, entre ellas Margarita Centeno, quien nos orientó hacia sus custodios.  La familia Jaspe manifestó que la imagen se "ennobleció" al volver al pueblo y sólo una expresión de asombro acentuada por unos ojos engrandecidos, queda como reminiscencia de lo ocurrido 132 años atrás. La boca abierta deja entrever la posibilidad de que ciertamente haya sacado la lengua y luego ésta se haya retraído; no faltó quien dijera que también se la habían cortado. Hubo quienes manifestaron que todo esto había sido un "invento" de la Sociedad para atraer gente a su sede. Lo cierto es que la expresión del rostro se suavizó; tal vez el Nazareno perdonó el agravio y a las actuales generaciones sólo nos haya impuesto como penitencia el soportar malos gobernantes desde el centenario de los hechos narrados a esta parte, por lo que elevaremos nuestras plegarias por el perdón definitivo, y nos libere de este tormento..

Colofón
Un nuevo elemento, quién sabe si casual o no, se sumó a los que ya conforman la leyenda. En los días previos a la Semana Santa, la alcaldesa Solamey Blanco decidió reparar las deterioradas escalinatas de la bajada de El Calvario, pero el contrato se lo dieron a alguien inexperto en la construcción de escalinatas o, en el mejor de los casos, desconocedor de la importancia de éstas en el ritual aldeano de la Semana Santa, y las construyó muy cortas y demasiado inclinadas. Cuando bajaban el Nazareno, y pese a los cuidados y previsiones que se tomaron, los cargadores perdieron el equilibrio ante los angostos escalones y el Nazareno estuvo a punto de caerse. Se requirió el concurso de muchas devotas manos para evitar un desastre, pero el generalizado y calificado criterio de los concurrentes estableció que el Nazareno buscó caerse para recobrar su original figura, que reposaba a tres cuadras de allí.
Cosas veredes, amigos míos.