viernes, 22 de abril de 2011

El CEA

La trascendencia del CEA

Aníbal Palacios B.



En 1959, mientras Venezuela paría una democracia, en Guatire, con mayor modestia, se daba a luz el Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco. El primer parto fue con “fórceps”, e intervinieron muchas manos en el alumbramiento; manos que luego quisieron moldear la criatura a sus propios intereses y sólo lograron desviarla, apenas salir de la adolescencia, por caminos ingratos hasta colapsar, y con ella, el país. Por el contrario el nacimiento del CEA fue natural, armonioso, con el afecto de padres y madres, padrinos y madrinas, vecinos bienintencionados y parturientas dedicadas; aquí sobró ternura y calor, cual humilde pesebre; no es de extrañar entonces que el fruto así concebido haya crecido con pasos firmes y vigorosos para transitar por la correcta vereda, que aunque llena de obstáculos -algunos puestos adrede-, jamás interrumpieron su sostenido y sano crecimiento.

Por aquella época, mientras Pedro Muñoz, Pepe, se dedicaba a instruir a los niños guatireños sobre la ejecución musical, Francisco Mujica enseñaba canto a los alumnos del Grupo Escolar Elías Calixto Pompa. Un buen día coincidieron en una de tantas tertulias culturales y Mujica expresó a Muñoz su preocupación porque el esfuerzo se perdía al egresar los niños del plantel. Poco después Francisco Mujica, por terquedad o perseverancia, formó un grupo coral con alumnos del liceo Ramón Alfonzo Blanco; Pepe, por su parte, mudaba su escuelita de música (llamada Enrique León -maestro de maestros-) de la calle Zamora a la calle Cardonal.

Francisco Mujica y Pedro Muñoz siempre conversaban sobre sus sueños y limitaciones en el ámbito musical, a Mujica le preocupaba la rotación de los componentes del coro, hasta que surge la idea de separarlo de la institución escolar y darle vida propia. El problema inmediato era alquilar un local, y de los menguados bolsillos de sus propios integrantes salieron los recursos necesarios para tal fin. Había que ponerle un nombre al grupo y surgieron muchos, pero uno se hacía evidente, sólo que implicaba una gran responsabilidad: llevar el nombre de Régulo Rico sin duda representaba un honor, pero también la misión de mantener en alto el nombre de un músico reconocido y apreciado como pocos. La familia dio el visto bueno correspondiente, y de los predios de la calle Rondón comenzaron a salir notas musicales que armonizaban perfectamente con la placidez nocturna del lugar, para que con el tiempo fuera conocido, y valorado por su excelente calidad vocal, en distintas ciudades del país.

Pero había voluntades, iniciativas, e ideas que no se podían canalizar a través del orfeón Regulo Rico. Surge entonces la necesidad de ampliar el espectro cultural y se crea el Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco. La escuela de música Enrique León que dirigía Pedro Muñoz se integra al CEA, y todavía hoy continúa formando a los futuros músicos de la comunidad.

Emilio Bello un buen día asiste a un concierto del Orfeón y le agrada tanto la interpretación de Valles de Santa Cruz, que le pide al maestro Muñoz la partitura para ejecutar el vals en la Estudiantina Universitaria, de la cual formaba parte: no conforme con esto, este insigne guarenero pronto solicita crear una estudiantina en el CEA y él mismo se encarga de constituirla, instruirla y dirigirla: la Estudiantina Teófilo León, es uno de los baluartes de la institución y sin duda, en ella perdura la excelencia que le imprimió en sus inicios el maestro Emilio Bello Ricardo.

Poco a poco el árbol comienza a dar buenos frutos, y Víctor Regalado funda el Grupo de Danzas, que hoy bajo su nombre dirige Norelys Bustamante; se vislumbra luego la necesidad de formar una generación musical de relevo de las voces del Orfeón y surge la Coral Infantil Pedro Muñoz.

El horizonte se amplía

A finales de los años sesenta, la tradición del San Pedro comienza a menguar y a punto de extinguirse recibe el aliento del CEA, que lo rescata y dimensiona; Pedro Aristiguieta Flores, Francisco Mujica, Pedro Muñoz y todo un grupo de entusiastas muchachos se van al 23 de Enero a oxigenar esta manifestación cultural autóctona de los valles de Santa Cruz de Pacairigua y Guatire, y logran su cometido. Hoy, tanto la parranda del CEA como la del 23 de Enero, se nutren de las nuevas generaciones para garantizar la permanencia de la tradición.

El CEA en Guatire es sinónimo de cultura

Paralelamente a sus propias actividades, el CEA organiza eventos para deleite de la comunidad zamorana. Así, figuras como Antonio Lauro, Alirio Díaz, Antonio Estévez, Carlos Almenar Otero, María Auristela Guánchez, Jesús Rosas Marcano, la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la Orquesta Filarmónica Nacional, la Orquesta Típica Nacional, Ensamble Caribe, Ensamble Cachamay, Cantoría Juvenil de la Schola Cantorum, las corales de la CANTV y el Banco Mercantil, Germán Moreno, Germán Vergara, Numa Añanguren, Tomislav Juric, Régulo Pérez, entre otros, han puesto a nuestra disposición sus cualidades artísticas.

Incubadora cultural

El CEA ha sido cuna de distintas agrupaciones que como el Trío Rafael Borges (Carlos Jugo, Néstor y Eudis Blanco); Becuadro (Berto León, Pedro Muñoz, Douglas Graterol, Ingrid León, Marcelina Muñoz, Xiomara Pacheco); Dúo Paigua (Alexander Livinalli y Frank Blanco); Conjunto Criollo (Vicente Utrera y José Manuel Livinalli), han llenado un importante espacio en su momento. También agrupaciones como la Samba Santa Cruz y el Grupo Un, Dos, Tres y Fuera, tuvieron como sala de ensayos las instalaciones del centro. Más recientemente, el CEA ha sido factor fundamental en la constitución de la Academia de la Historia del Municipio Zamora, organización llamada a convertirse en portal de la idiosincrasia de las comunidades de Guatire y Araira. Y como un detalle que faltaba, el entusiasmo de Dunia Pacheco y Hugo Hernández permitió la formación de la Orquesta Típica de estos valles de la Santa Cruz de Pacairigua y Guatire, con la prestancia de jóvenes músicos formados en estos predios.

¿Cómo lo han hecho?
“Con pendejos, ni a misa” reza un viejo refrán. Francisco Mujica supo rodearse de un grupo de sencillas pero valiosas figuras que tal vez inspirados en aquellas palabras del poeta Andrés Eloy Blanco: “Lo que hay que ser es mejor, y no decir que se es bueno...” le dieron forma y vida a la institución; así personas como Antonio Machado, Juan de Jesús Ibarra, Agustín Oropeza, Víctor Regalado, Delfín García, Jesús María Sánchez, Rafael Borges, Jacinto Reverón, Daniel Romero, Juan José Pacheco, Alberto Sequín Vera, Santiago Díaz, además de los mencionados Pedro Muñoz y Emilio Bello, ampliaron la dimensión del proyecto.

El aporte femenino, sin lugar a dudas de primerísima importancia, llegó de la mano de Duilia Rico, Ana Mujica, María Cristina Mujica, Tirsa Pinto, Enma Pinto, Luisa de Ascanio, Ada Olivier, Nicolasa Regalado, Mercedes Rondón, hasta llegar a decididas damas como Leyda Leroux y Marjorie Muñoz Pinto, quienes han asumido el reto de dirigir la institución. Todas estas personas, y tantas otras que mi memoria no alcanza a recordar, se constituyeron en un sólido equipo que convirtió sueños en realidades, y logró conducir a la institución por la senda del éxito.  El Guatire de aquel 1959 apenas albergaba una población urbana de unas 4 mil almas; el Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco logró congregar alrededor de 60 personas para dar inicio a sus actividades. Parecieran pocas, pero si observamos con detenimiento, equivalía algo así como al 1% de esa población; es decir, además de calidad, había cantidad. ¿Se imagina usted que en esta época se constituya una organización que de entrada cuente con el entusiasta y activo apoyo de 1.200 personas?

Ese es el Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco, aquella institución que un grupo de jóvenes conformaron bajo la tutela de Francisco Mujica Toro, y que ha logrado trascender en el tiempo hasta convertirse en un Patrimonio Cultural del Municipio Zamora.

Notas al margen

“Y es tan profunda esa identificación, que el Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco escapa, en sus momentos de mayor grandeza, de las manos de sus creadores para irse a posar en el corazón de todos los guatireños y formar parte de su patrimonio espiritual”. (Alberto Sequín Vera)

“La obra del CEA no es producto de la fantasía, es el resultado del empeño de una legión de jóvenes en edificar un templo de luces y de saber”. (Jesús María Sánchez)

“Guatire está orgulloso del Centro de Educación Artística “Andrés Eloy Blanco”. La región tiene en él una esperanza cierta. Venezuela se complace porque el CEA forma gente para una Patria superada y culta”. (Juan José Pacheco)

“Las instituciones fundadas sin afán de lucro, son cual delicadas plantas de maravilloso verdor cuando se les cuida con cariño. El CEA es como esa planta cada vez más fresca y vigorosa”. (Ciro Alcalá)



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